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Consejos y hábitos saludables

La incertidumbre, los procedimientos, las expectativas y la dificultad para controlar el resultado pueden generar preocupación y ansiedad a lo largo del proceso.

La ansiedad reproductiva puede entenderse como el conjunto de preocupaciones y respuestas emocionales relacionadas con la fertilidad, el diagnóstico y las diferentes etapas del tratamiento. La evidencia científica demuestra que la ansiedad, la depresión y una menor calidad de vida son frecuentes tanto en mujeres como en hombres que atraviesan un proceso de infertilidad.[1]

El abordaje integral de la reproducción asistida debe prestar atención, por tanto, tanto a los resultados clínicos como al bienestar psicológico de los pacientes.

Evidencia científica: prevalencia e impacto psicológico

1. La ansiedad es frecuente durante los tratamientos de reproducción asistida

Un metaanálisis publicado en 2025, que incluyó 40 estudios y más de 16.000 participantes, estimó síntomas de ansiedad en aproximadamente el 48 % de las mujeres y el 28 % de los hombres durante los tratamientos de reproducción asistida.[2]

Estos datos ponen de manifiesto que el impacto emocional de la infertilidad no es exclusivamente femenino y que ambos miembros de la pareja pueden experimentar dificultades psicológicas durante el proceso.


2. Ansiedad e infertilidad: evitar la culpabilización

Uno de los mensajes más importantes para los pacientes es diferenciar entre causa y consecuencia.

La infertilidad y sus tratamientos pueden generar incertidumbre, estrés y sensación de pérdida de control. Sin embargo, la evidencia disponible no permite afirmar que la ansiedad sea la causa de la infertilidad ni que estar ansioso provoque por sí mismo el fracaso de un tratamiento de FIV o ICSI.

Aunque algunos estudios han encontrado asociaciones entre determinados niveles de ansiedad y resultados reproductivos, la evidencia no establece una relación causal clara. Por ello, mensajes como “tienes que relajarte para que el tratamiento funcione” pueden resultar contraproducentes y generar una responsabilidad innecesaria en el paciente.

Cuidar la salud emocional es importante por el bienestar de la persona, no porque sea necesario alcanzar un estado de relajación para conseguir un embarazo.

pareja fertilidad


3. Las distintas fases del tratamiento pueden generar diferentes respuestas emocionales

Cada etapa puede presentar sus propios factores estresantes:

Diagnóstico e inicio de tratamiento

Posible impacto emocional: Incertidumbre, tristeza o frustración.

Estimulación y punción

Posible impacto emocional: Preocupación por la respuesta y los procedimientos.

Cultivo embrionario

Posible impacto emocional: Expectación e incertidumbre sobre la evolución.

Transferencia embrionaria

Posible impacto emocional: Ilusión, miedo e incertidumbre.

Betaespera

Posible impacto emocional: Preocupación e hipervigilancia corporal.

Resultado negativo

Posible impacto emocional: Tristeza, frustración y necesidad de reajustar expectativas.

Las necesidades psicológicas pueden variar a lo largo del tratamiento, por lo que el apoyo debe adaptarse a cada etapa.[3]

La betaespera, en particular, puede resultar emocionalmente difícil debido al periodo de incertidumbre hasta conocer el resultado. Durante estos días es frecuente prestar mayor atención a las sensaciones corporales. Sin embargo, síntomas como cansancio, sensibilidad mamaria o molestias abdominales pueden tener diferentes causas y no permiten confirmar ni descartar por sí mismos un embarazo.


4. Cuando el tratamiento no tiene el resultado esperado

Un resultado negativo o una pérdida gestacional pueden generar tristeza, frustración, enfado o sensación de pérdida.

Estas reacciones no deben minimizarse. Cuando el malestar persiste o interfiere de manera importante en la vida cotidiana, puede ser recomendable solicitar apoyo psicológico especializado.


¿Cómo cuidar el bienestar emocional durante el tratamiento?

No se trata de eliminar por completo la ansiedad, sino de disponer de recursos para manejarla.

Algunas estrategias pueden ayudar:

- Informarse a través de fuentes fiables, evitando la búsqueda constante de información en redes sociales y foros.
- Evitar interpretar continuamente los síntomas, especialmente durante la betaespera, y confiar en las pruebas indicadas por el equipo médico.
- Mantener actividades y relaciones sociales que permitan que la fertilidad no ocupe todo el espacio de la vida cotidiana.
- Hablar con la pareja sobre las diferentes formas de afrontar el tratamiento y establecer límites con el entorno.
- Solicitar apoyo psicológico cuando la ansiedad o la tristeza interfieren de forma significativa con el sueño, el trabajo, las relaciones o la capacidad para afrontar el tratamiento.

Las intervenciones psicológicas pueden ayudar a reducir los síntomas de ansiedad y mejorar el bienestar durante los tratamientos de fertilidad. Una revisión sistemática y metaanálisis reciente encontró beneficios significativos sobre la ansiedad y señaló la terapia cognitivo-conductual y el counselling entre las intervenciones con mejores resultados.[4]

Las recomendaciones de ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology) también destacan la importancia de integrar el apoyo psicosocial en la atención habitual de las personas que atraviesan un proceso de infertilidad, identificando a quienes pueden necesitar apoyo especializado.[3]

Una atención reproductiva centrada en la persona

La reproducción asistida implica mucho más que procedimientos médicos y resultados de laboratorio. Detrás de cada tratamiento existen expectativas, incertidumbres y emociones que también necesitan ser atendidas.

Cuidar el bienestar emocional también forma parte del cuidado de la salud reproductiva.

Referencias

1. Braverman AM, Davoudian T, Levin IK, Bocage A, Wodoslawsky S. Depression, anxiety, quality of life, and infertility: a global lens on the last decade of research. Fertility and Sterility. 2024;121(3):379–383.

2. Prevalence of psychological problems among individuals and couples during assisted reproductive technology (ART) treatment: a systematic review and meta-analysis. 2025. Meta-análisis de 40 estudios y 16.042 participantes.

3. Gameiro S, Boivin J, Dancet E, et al. ESHRE guideline: routine psychosocial care in infertility and medically assisted reproduction—a guide for fertility staff. Human Reproduction. 2015;30(11):2476–2485.

4. The efficacy of psychological interventions for infertile women: a systematic review and meta-analysis. 2025.

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