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Cuando pensamos en la herencia biológica, solemos imaginar un conjunto de cartas fijas que se reciben en el momento de la concepción: el color de los ojos, la estatura o la predisposición a ciertas condiciones médicas. Sin embargo, la ciencia moderna nos ha demostrado que el libro de la vida no está escrito en piedra. Existe una disciplina fascinante que nos ayuda a comprender cómo el entorno puede influir en la forma en que funcionan nuestros genes: la epigenética.

Para los pacientes que se encuentran en la búsqueda de un embarazo, ya sea de forma natural, a través de una fecundación in vitro (FIV) con óvulos propios o mediante un tratamiento de ovodonación, comprender la epigenética aporta una visión más amplia y esperanzadora sobre la interacción entre la genética, el entorno y el desarrollo. Nos muestra que determinados hábitos, factores ambientales y el microambiente uterino pueden influir en algunos aspectos del desarrollo biológico del futuro hijo.


¿Qué es la epigenética? Te lo explicamos de forma sencilla

La epigenética estudia los mecanismos que regulan la actividad de los genes sin modificar la secuencia del ADN, como la metilación del ADN, las modificaciones de las histonas, la organización de la cromatina y algunos ARN no codificantes. Para entenderlo con una analogía muy simple: si el ADN es el abecedario, la epigenética es la encargada de decidir qué letras se acentúan, cuáles se pronuncian y cuáles se quedan mudas.

Nuestro cuerpo está lleno de pequeños “interruptores” químicos. Cuando un interruptor está encendido, la célula lee ese gen y produce proteínas; cuando está apagado, el gen se silencia. A diferencia de la secuencia del ADN, estos mecanismos pueden ser dinámicos y sensibles al entorno. Algunos cambios son transitorios, mientras que otros pueden mantenerse durante largos periodos.



Puntos clave que debes saber:

  • No modifica la secuencia de los genes, sino que regula su actividad.
  • Es uno de los factores que explican por qué los gemelos idénticos, pese a compartir prácticamente el mismo ADN, pueden presentar diferencias biológicas y de salud a lo largo de la vida.
  • Puede verse influida por factores como la alimentación, el metabolismo, el estrés, el descanso y determinadas exposiciones ambientales.


Antes de la concepción: cómo cuidar los óvulos y espermatozoides

Para quienes buscan un embarazo natural o realizan una FIV convencional, la epigenética nos recuerda que la calidad de los gametos va mucho más allá de su carga genética básica. Durante la formación y maduración de los gametos, determinados factores metabólicos, hábitos de vida y exposiciones ambientales pueden asociarse con cambios moleculares y epigenéticos en los óvulos y los espermatozoides.

Una alimentación equilibrada, la reducción de la exposición a determinados contaminantes ambientales y una adecuada gestión del estrés contribuyen a mantener un entorno preconcepcional más saludable.

De esta manera, al cuidar la salud preconcepcional, ambos miembros de la pareja participan activamente en favorecer la salud reproductiva y reducir factores de riesgo modificables, incluso antes de que se produzca la fecundación.


Durante la gestación: el entorno materno y la actividad de los genes

Una vez que el óvulo ha sido fecundado, comienza otra etapa clave. Antes de la implantación, el embrión interactúa con las señales presentes en el entorno endometrial; posteriormente, la placenta se convierte en el principal órgano de comunicación e intercambio entre la madre y el feto. Hormonas, nutrientes, factores inmunológicos, vesículas extracelulares y ARN no codificantes participan en esta comunicación y pueden influir en el desarrollo y en la regulación de la actividad de determinados genes.

Esta comunicación adquiere una relevancia especial en los tratamientos de ovodonación y ayuda a responder una duda frecuente: «¿Qué papel tiene mi cuerpo en el desarrollo del bebé si el óvulo es donado?».

En los tratamientos de ovodonación, la información genética del embrión procede del óvulo donado y del espermatozoide. La madre gestante no modifica esa herencia genética, pero aporta el entorno uterino y placentario en el que se desarrolla el embarazo. Su metabolismo, su estado de salud y las señales hormonales, inmunológicas y nutricionales influyen en el desarrollo fetal y pueden relacionarse con cambios en la regulación de determinados genes.
Esta contribución gestacional es biológicamente muy importante, pero no equivale a cambiar la secuencia del ADN ni permite afirmar que el bebé adquirirá rasgos físicos hereditarios de la gestante.


¿Cómo influye el ambiente en el desarrollo biológico?

Durante la maduración de los gametos, el desarrollo embrionario temprano y la gestación se producen importantes cambios epigenéticos sobre los que pueden influir distintos factores ambientales y metabólicos:

Nutrición y metabolismo

Posible efecto epigenético o biológico: Nutrientes como el folato, la vitamina B12 y la colina participan en procesos relacionados con la síntesis y la metilación del ADN.

Posible repercusión en la fertilidad y el desarrollo: Una alimentación equilibrada contribuye al desarrollo embrionario y fetal. La suplementación debe seguir las recomendaciones médicas.

Gestión del estrés

Posible repercusión en la fertilidad y el desarrollo: Gestionar el estrés mejora el bienestar y ayuda a afrontar el tratamiento, aunque su posible influencia sobre los resultados reproductivos continúa estudiándose y no se ha demostrado de forma concluyente.

Contaminantes y disruptores endocrinos

Posible efecto epigenético o biológico: Determinados compuestos pueden interferir con las señales hormonales y con algunos mecanismos de regulación celular y epigenética.

Posible repercusión en la fertilidad y el desarrollo: Se han asociado con alteraciones de la función reproductiva y del desarrollo. Sus efectos dependen del compuesto, la dosis y el momento de la exposición.

Sueño y actividad física

Posible efecto epigenético o biológico: Pueden influir en el equilibrio metabólico, hormonal e inflamatorio del organismo.

Posible repercusión en la fertilidad y el desarrollo: Un estilo de vida saludable favorece la salud general y reproductiva, aunque no garantiza un resultado concreto del tratamiento.


El papel del laboratorio de FIV

Durante el desarrollo preimplantacional se produce una intensa reorganización epigenética. Por ello, en el laboratorio de FIV se controlan rigurosamente la temperatura, el pH, la osmolalidad, la composición de los medios de cultivo y la atmósfera de incubación, con el objetivo de reducir fluctuaciones y proporcionar un entorno estable al embrión.

Estas condiciones intentan aproximarse al entorno fisiológico materno, aunque no lo reproducen de forma idéntica. La investigación continúa evaluando si determinados procedimientos de reproducción asistida se asocian con diferencias epigenéticas y cuál es su verdadera relevancia clínica a largo plazo.


Conclusión: genética y entorno, una interacción constante

La epigenética nos aporta un mensaje profundamente integrador: la genética y el entorno interactúan durante todo el desarrollo, pero ninguno de ellos determina por sí solo el futuro de un niño. Tanto en la concepción natural como en la FIV convencional o la ovodonación, cuidar la salud antes y durante el embarazo contribuye a crear un entorno favorable para el desarrollo.

Adoptar hábitos saludables puede favorecer la salud materna, paterna y gestacional, pero no garantiza la implantación ni un resultado concreto. Las dificultades reproductivas o las complicaciones del embarazo nunca deben interpretarse como un fracaso personal ni como consecuencia de no haber controlado suficientemente el estilo de vida.

Begoña Sánchez – Embrióloga

Responsable de Laboratorio en la Unidad de Fertilidad y Reproducción Asistida de HC Marbella Internacional Hospital.

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